Durante mucho tiempo que ha durado mi difícil relación sentimental, y por todas las fases que ha discurrido durante casi 29 meses, varias e insistentes han sido las personas que me aconsejaban romperla: no me interesaba decían, que por cierto, ¿qué es lo que me interesa y cuando he sido yo interesada?.
Dicen nos asusta la soledad, que nos aferramos a alguien o ese alguien a nosotros y el tiempo hace que nos convirtamos en animalitos de costumbres. Yo debo acostumbrarme a casi todo ya: me da igual casi todo o me da igual que me da lo mismo en otras.
Al final cada uno debe hacer lo que le venga en gana, honestamente, sin tener en cuenta mucho la opinión de nadie, pues todos hacen lo propio: consejos vendo y para mí no tengo. Todos vemos clarito lo que haríamos en caso de ser fulanito, y fulanito en caso de ser menganito, pero al final cada cual se equivoca o no...sin hacer caso a sus mismas lecciones vitales.
Ahora estoy sola, y todas aquellas personas que en su día se brindaban a salir, a compartir, a divertirse conmigo si abandonaba temporal o definitivamente a mi pareja, ahora están superocupadas y con situaciones de las que me invitaban a salir de ellas; estupendo, así que la liberación era esto y mis amigas del alma están mas tranquilas si estoy sola como una mona y me siento deprimida, eso sí: sin el lastre de un hombre a mi lado, que por lo visto debe reconfortar esa idea cuando una está de los nervios y se le pasa de todo por la cabeza: de todo y nada bueno, pero eso sí: he roto con el chulo vago y mentiroso que me aislaba en parte de las cosas que deseaba también: ahora no las hago, pero ya no es culpa suya...la culpa será del cha-cha-cha...o del calor del amor de un bar, yo que sé... mal día elegí para dejar de fumar: me voy al estanco.
martes, 12 de enero de 2016
NO DISPARES...TOTAL YA ESTOY MUERTA.
Este título de película o best seller me viene a la cabeza, y me viene como anillo al dedo estos días.
Digo en muchas ocasiones que tengo historias para contar un libro, y que mejor que dejarlo aquí plasmado y no aburrir a nadie contándolo. Es cierto que la gente se interesa, les gusta preguntar y que les cuentes cosas, pero cuando profundizas un poco... entra el pánico, aburrimiento, etc, y enseguida tienen muchas cosas que hacer, cuando supuestamente hablaban contigo para llenar un vacío, un tiempo muerto entre el eructo y el irse a dormir después de cenar y rascarse un poco la barriga.
Que por cierto... me pone de los nervios eso de estar contando algo que me afecta y abriendo mi corazón y mi alma, me entrego en detalles y toda profusión de datos al respecto, cuando me interrumpen diciendo: "bueno, pues ya hablamos, que voy a comer algo y ver la tele"...ganas de gritar y colgar el teléfono sin articular palabra es lo primero que acude a tu mente, quedarme boquiabierta y desconcertada es lo frecuente, y acabar llorando de la frustración: lo extraordinario.
Me emocioné hablando de ti primita, y de la relación actual y pasada de tu hijo con el padre...la ira fue apareciendo a medida que acudían a mi mente tantos recuerdos...que cuando la frasecita de cortar la conversación cortó en seco toda la película que discurría en mi mente: ¡zas!, me hundí...me sentí ridícula por haberme abierto así ante alguien que no te conocía y que viese como algo frívolo algo que me importaba tanto y para mí es sagrado casi hizo que al colgar llorase desconsoladamente a lágrima viva un buen rato: nunca más hablaré de nuestras cosas con quien no sepa apreciarlo adecuadamente.
Estos días ando con mucho bajón: no he querido pensar demasiado en mi última gran batalla perdida con el amor, la fidelidad, y otras cosas imposibles. Todo sucede muy rápido, lo bueno, lo malo y lo regular. Intento adapatarme al ritmo que marcan las circunstancias, pero es muy difícil no sentir vértigo a veces, y sobre todo el correr para llegar a un lugar vacío donde mueren todas tus expectativas e ilusiones, es desolador: francamente un desastre del que cada vez temo me recupero menos, y las cicatrices, aunque aparentan cerrar rápido, dejan una huella cada vez más visible y difícil de esconder.
Por mucho que quiera no entiendo nada: mi culpa ser demasiado condescendiente y querer ver lo bueno de la gente y las situaciones, acomodándome para lograr ser feliz en cualquier momento, pero la respuesta hostil y el daño que recibo, sinceramente no sé a que debo tributar ni cual fue el pecado tan grande cometido si esto se debe al saldo negativo al Karma...creo ya le pague los intereses usureros suficientes como para que me olvide, pero no...sigue fustigándome.
Quiero ver una luz al final del túnel...confiada y cegada por la luz apresuradamente corro buscando la salida, abrazando una nueva ilusión: y de nuevo ¡zasca!, en toda la boca, como dicen, ¿Cuándo voy a aprender o cuando cambiará para mí este raro conjuro que alguien hizo en mi contra?, ya me estoy empezando a cansar y no soy tan fuerte como alguien cree o no tan débil como otro alguien imagina: me transformo en una máquina de matar despiadada y no dejo títere con cabeza, y mando al carajo la empatía, la bondad y cualquier sentimiento de compasión por nadie absolutamente.
Digo en muchas ocasiones que tengo historias para contar un libro, y que mejor que dejarlo aquí plasmado y no aburrir a nadie contándolo. Es cierto que la gente se interesa, les gusta preguntar y que les cuentes cosas, pero cuando profundizas un poco... entra el pánico, aburrimiento, etc, y enseguida tienen muchas cosas que hacer, cuando supuestamente hablaban contigo para llenar un vacío, un tiempo muerto entre el eructo y el irse a dormir después de cenar y rascarse un poco la barriga.
Que por cierto... me pone de los nervios eso de estar contando algo que me afecta y abriendo mi corazón y mi alma, me entrego en detalles y toda profusión de datos al respecto, cuando me interrumpen diciendo: "bueno, pues ya hablamos, que voy a comer algo y ver la tele"...ganas de gritar y colgar el teléfono sin articular palabra es lo primero que acude a tu mente, quedarme boquiabierta y desconcertada es lo frecuente, y acabar llorando de la frustración: lo extraordinario.
Me emocioné hablando de ti primita, y de la relación actual y pasada de tu hijo con el padre...la ira fue apareciendo a medida que acudían a mi mente tantos recuerdos...que cuando la frasecita de cortar la conversación cortó en seco toda la película que discurría en mi mente: ¡zas!, me hundí...me sentí ridícula por haberme abierto así ante alguien que no te conocía y que viese como algo frívolo algo que me importaba tanto y para mí es sagrado casi hizo que al colgar llorase desconsoladamente a lágrima viva un buen rato: nunca más hablaré de nuestras cosas con quien no sepa apreciarlo adecuadamente.
Estos días ando con mucho bajón: no he querido pensar demasiado en mi última gran batalla perdida con el amor, la fidelidad, y otras cosas imposibles. Todo sucede muy rápido, lo bueno, lo malo y lo regular. Intento adapatarme al ritmo que marcan las circunstancias, pero es muy difícil no sentir vértigo a veces, y sobre todo el correr para llegar a un lugar vacío donde mueren todas tus expectativas e ilusiones, es desolador: francamente un desastre del que cada vez temo me recupero menos, y las cicatrices, aunque aparentan cerrar rápido, dejan una huella cada vez más visible y difícil de esconder.
Por mucho que quiera no entiendo nada: mi culpa ser demasiado condescendiente y querer ver lo bueno de la gente y las situaciones, acomodándome para lograr ser feliz en cualquier momento, pero la respuesta hostil y el daño que recibo, sinceramente no sé a que debo tributar ni cual fue el pecado tan grande cometido si esto se debe al saldo negativo al Karma...creo ya le pague los intereses usureros suficientes como para que me olvide, pero no...sigue fustigándome.
Quiero ver una luz al final del túnel...confiada y cegada por la luz apresuradamente corro buscando la salida, abrazando una nueva ilusión: y de nuevo ¡zasca!, en toda la boca, como dicen, ¿Cuándo voy a aprender o cuando cambiará para mí este raro conjuro que alguien hizo en mi contra?, ya me estoy empezando a cansar y no soy tan fuerte como alguien cree o no tan débil como otro alguien imagina: me transformo en una máquina de matar despiadada y no dejo títere con cabeza, y mando al carajo la empatía, la bondad y cualquier sentimiento de compasión por nadie absolutamente.
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