Hay veces que queremos oir tanto algo, que en sueños se hace tan real que creemos haberlo vivido realmente.
Hace poco tuve un episodio de esos...sentí en la noche que me susurraban algo. Toda una declaración de intenciones, que al girarme para contestar se desvaneció por completo: había sido producto de mi imaginación. Analizando después, caí en la cuenta que igual eran tantas las ganas de haber recibido esa disculpa o explicación, que casi soñé despierta haberla recibido.
Hay palabras, frases, gestos incluso que deseamos y los imaginamos tanto que un día no somos capaces de distinguir realidad de ficción y si por la más mínima conjugación de factores, llega a producirse algo parecido a eso que imaginamos...pensamos que es un espejismo, un error o una mala pasada que nos juega nuestra mente. Al cabo del tiempo, todo perdió su entusiasmo inicial y su fuerza incluso, entonces como la canción de Sabina, entonamos eso de: "Ahora es demasiado tarde...princesa".
miércoles, 2 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)