miércoles, 12 de marzo de 2014

INTENTAR HACER ALGO BUENO Y SENTIRTE ESTUPIDA.

Efectivamente, así me sentí ayer sin ir más lejos. No es la primera vez que me ocurre, aviso, esto de ser o parecer estúpida me ocurre con mucha frecuencia, así que empiezo a acostumbrarme casi.

El otro día ya leí y aconsejé con la misma frase de éstas magistrales: "Pretender que la vida te trate bien, solamente por ser buena persona, es como creer que un tigre no te atacará jamás por ser vegetariano". Pues ahí precisamente...en el fondo de la frase o en el conjunto de la misma, se resume todo: eres tonta y punto...y hagas lo que hagas con la mejor o peor de las intenciones, todo el mundo se va a dar cuenta  y te pondrán roja de vergüenza cuando se descojonen en tu cara y te digan lo imbécil que eres.

Pero el lema de algunos imbéciles  que lo somos es: "hago lo que creo debo hacer, me siento bien de cualquier forma, y que cada cual actúe según le plazca": ¡toma ya!, así nos ponemos esa coraza anti-burlas porque en el fondo sabemos que deberíamos haber sacado la cabrona o el cabrón que todos llevamos dentro, para evitarnos situaciones de éste tipo.

Mi amiga se quejaba, así por encima  y resumiendo, de lo mal que lo estaba pasando económicamente, que no tenía un puto duro  y el banco la apremiaba a pagar unas deudas que el cabrón de su futuro ex-marido había contraído sin explicaciones ni consenso, pero los gananciales es lo que tiene: se gasta lo de los dos, y las deudas te dice que apáñatelas como puedas o te quedas en la calle porque te quitarán la casa...¡olé!. Con un par, si señor.

En fin...tan mal estaba, que según no sabía ni que dar de comer a la familia, y que vaya mierda de amigos que ahora desaparecían, bla...bla....bla... que me tocó la moral. Yo dudaba mucho de tanto dramatismo por su parte. Es una mujer luchadora y trabaja como una fiera. El adjunto futuro ex, también trabaja. Por lo visto gasta más que gana en oscuras historias que nadie sabe...pero trabaja y le pagan, así que ... en tal situación límite, tenía mis sospechas, pero claro, siempre queda la duda, así que me dije:  vamos a dejar las palabras y entrar a la acción directa y práctica que en definitiva es la que vale, así que me encaminé a su casa con dinero en efectivo para que ella administrase y al menos no pudiese decir que no sabía que dar de comer a las nenas, y dos bolsas de productos del supermercado, como para que inmediatamente, durante mi visita, si no había otra cosa, las niñas tuviesen unas chuches, y algo de comida rápida que les mola en forma de pizza y similar.

Ya por el camino comencé a mosquearme de lo exagerada y dramática que era mi amiga, pues me envió un whatsaap preguntando cuanto me faltaba para llegar, pues tenía que bajar a comprar tabaco...(¿tabaco que lo había dejado porque no tenía un duro ni para comer?). Nada más llegar  a la casa, las niñas que me saludan: están cenando en el salón mientras ven la tele. Ambas monísimas,  y al rato la más pequeña, (unos 12 años), se pone a darme conversación mientras la madre se ausenta con una llamada de móvil, y comienza a preguntarme qué móvil tengo: por supuesto el de la niña muuucho mejor que el mío, pero es que llega la mayor, móvil en ristre, y comenta que ya está en otro grupo de amigos del "insti"...etc, y entablan entre hermanas una profunda y detallada conversación sobre Redes Sociales, grupos, mensajes, etc.

Ya tenemos que no hay tanto mal rollo en casa...compras de tabaco y tonterías impropias de quien está llorando porque no sabe que poner de comer a sus hijas, aparatos móviles de última generación...¿era realmente mi ayuda necesaria en esa casa?, ya intuía que no mucho,  y que mis bolsas del super, resultaban algo ridículas incluso, o esa impresión me iba dando y se acrecentaba según pasaban los minutos.

Mi amiga dijo que le daba vergüenza aceptar esto, aunque ella también en alguna ocasión lo había hecho con alguien. Me lo agradeció varias veces. Le dije que no quería que se sintiese mal, y yo ya me estaba sintiendo así...no creía haber hecho nada del otro jueves...lo normal entre amigas o cuando ves a alguien que necesita algo y tú puedes procurárselo sin perjudicarte demasiado ni hacer un sacrificio extremo.

El dinero, que había metido en un sobre, no quiso aceptarlo bajo ningún concepto, y me sentía ya tan estúpida...que tampoco le insistí: encima no la iba a obligar...¿y si con ello la estaba humillando con toda mi buena estupidez de bondad?.

Sé que hice lo que pensé debía hacer, por si acaso era real toda aquella penuria que durante días me relataba, pero...¡¡no entiendo porque aún me siento tan estúpida y ridícula!!.