Primita, me haces mucha falta. En momentos que busco a una confidente amable, que sé me va a entender perfectamente, sin juzgarme y sin temores ante lo incierto como haría mi madre, sé que la única eres tú. Nadie más, así que aquí estoy "confesandome".
Sé que te reirias y aunque de soslayo me reprenderías un poco, hasta me animarías a seguir en cada momento lo que me dicte mi corazón.
Estoy como una niña de quince años, en el cuerpo y la mente de su madre. No sé que parte ganará, pero soy un manojo de nervios hoy. Me siento feliz y triste al mismo tiempo. Estuve todo el dia como en una nube, y ahora que cae el dia, de nuevo me siento triste, con un gran nudo en el estómago y la garganta. Una congoja que solo alguien con una llamada podría aliviar, pero no quiero mostrar todo esto que me ahoga. La felicidad solo se acaricia a ratos y gran parte de ella está hecha de ilusiones más que de realidades, pero hasta que la realidad me golpee bruscamente, quiero dejarme llevar. No debí jugar, pero ahora estoy atrapada en ésta partida.
Te quiero. Ya lo sabes.
lunes, 24 de agosto de 2009
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